Toda persona, viva en la ciudad que viva, seguramente tiene una calle preferida. Los moscovitas también la tienen. ¿Cuáles y cuántas son?
Creo no equivocarme si digo que todas las calles de Moscú tiene sus particularidades. Por ejemplo, un antiguo y apacible callejón, donde uno pasó la infancia, tiene más posibilidades de ser el favorito que las verdes y anchurosas avenidas de algun nuevo distrito, donde uno vive hoy día. Aunque puede ocurrir lo contrario.
Casi el ochenta por ciento de las ciudades de la Federación Rusa, la mayor de las quince repúblicas federadas soviéticas, entraba en la categoría de pequeñas o medianas. Algunas, en el pasado, habían desempeñado un papel de no poca importancia en la vida del país, a principios de los años 80 del siglo XX perdieron este significado. Otras tan pronto surgían, progresaban impetuosamente y tenían todos razones cambiar de estatus. A pesar de sus peculiaridades, estas ciudades tuvieron rasgos y problemas comunes. De algunos de estos ultimos trató V. Peterbúrzhtsev, Arquitecto Benemérito de la republica y vicepresidente del Comité Estatal para la Construcción de la Federación Rusa.
Los años 80 del siglo pasado miles de personas llegaban todos los años a la ciudad subártica de Norilsk porque trabajar allí significaba gozar de prestigio, ganar bien y tener perspectivas para hacer carrera. Pero, muchos se marchaban sin haber podido acostumbrarse a los fríos que llegaban a 40 grados centígrados bajo cero, a los vientos huracanados, a los cambios drásticos de presión atmosférica y a las tormentas electromagnéticas.