El poeta Shaméi Toktobái-Uulu, quien en 1981 acabó de celebrar sus cien años de edad, nativo de Kirguizia, una de las republicas de la URSS, declaró: “Las posibilidades humanas no tienen límites. A mi juicio, los cien años sólo constituyen una edad de madurez”. Mucho había logrado ver en su siglo de vida. A los tres años había quedado huérfano y a los doce había trabajado como criado de un mola. Por supuesto, que eso de ir a la escuela, ni por asomos. Sólo aprendió a leer... a los 34 años.
El Alto Altái se encuentra en la parte asiática de Rusia y es una tierra austere y bonita a la vez. Cuan una perla brilla entre las peñas, cubiertas de cedros, el lago Telétskoe, que la gente de estos lugares llama lago Dorado. Pero, desde la altura parece un vidrio negro y liso.
La historia de una familia rusa que vive viajando por el globo terrestre. Por raro que parezca la familia de Lazarev no tiene la permanente residencia y tampoco sus miembros tienen papeles. La cosa es que hace tiempo aquella familia emprendió la construcción de una vivienda en la ciudad de Adler. Las autoridades les habían permitido a ellos primero la construcción de la casa pero cuando ésta ya estaba a punto de terminarse los funcionarios de Adler cambiaron su decisión por causa desconocida y pusieron pleito a aquella familia por la construcción ilícita. Estada a punto de terminarse su vivienda fue arrasada y aquella familia fue dejada en blanco.