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Tal fue el divisa en los años 80. Entre la correspondencia que nuestra Redacción recibía del exterior había numerosas cartas, donde sus autores manifestaron el deseo de saber como se resolvía en la URSS el problema de la vivienda. Algunos lectores, al conocer la estadística soviética, se dieron cuenta de dos hechos significativos a su juicio. En la URSS en el quinquenio (1976-1980) se invirtieron recursos para construir viviendas en una cantidad superior en más de dos veces que en 1956-1960, mientras que se construyó un número aproximadamente igual de apartamentos.
En los quince años (1965-1980), los ingresos reales de la población casi lograron duplicarse, a esto se añadió que el alquiler permanecía congelado desde 1928. Por consiguiente, su proporción en los gastos familiares debía reducirse, pero seguía manteniéndose al mismo nivel: el 2.7 % para una familia obrera media, incluidos los pagos por electricidad, calefacción y otros servicios comunales. ¿Cómo se explica esto? ¿Cuanto cuesta un apartamento? En 1965, un metro cuadrado de vivienda le costaba al Estado vez y media menos que en 1980. El encarecimiento de la construcción se debía, en primer lugar, a que se elevó su calidad. En el mismo período, el tamaño promedio del nuevo apartamento aumentó en unos 8 metros cuadrados, o sea, en el 18 %. En otras palabras, en aquel entonces cada apartamento requería lo que el Estado inviertía, por termino medio, casi el doble de recursos que hace 15 años.
Los inquilinos tenían que pagar un alquiler un poco más alto por los apartamentos pertenecientes al Estado. Las tarifas por cada metro cuadrado de superficie de las habitaciones (el alquiler no incluía los corredores, la cocina y otros locales auxilares) fueron las mismas que hace medio siglo. Fueron como mínimo 15 veces más bajas que las norteamericanas. Pero, los propios apartamentos en 1980 fueron más espaciosos, por eso, manteniéndose invariables las tarifas, el alquiler algo aumentó.
En 1980, también pagábamos más por los servicios comunales, aunque sus tarifas no aumentaron. Hace 15 años, sólo el 24% de las familias habían tenido un televisor; el 11% una nevera; el 21% una lavadora y el 7% una aspiradora. En 1980, aproximadamente 90 de cada cien familias tuvieron televisor. En el año mencionado, la población tuvo casi 8 veces más neveras, 3,5 veces más lavadoras, 4 veces más aspiradoras. Aumentó el consumo de energía eléctrica para las necesidades comunales y domésticas, en el agro, incluso, en más de dos veces. Por consiguinte, también aumentaron los pagos.
Casi se sextuplicó el número de apartamentos con instalaciones de gas. Al mismo tiempo, casi todos los apartamentos urbanos que se estaban construyendo tuvieron cuarto de baño individual. El número de teléfonos creció en cuatro veces durante 15 años. Se podía concluir que los servicios no encarecieron, sino que simplemente su cantidad aumentó.
Un gran logro social.
Asi calificó la envergadura de la construcción de viviendas en la URSS L. I. Brézhnev en el Informe del CC al XXVI Congreso del Partido.
Un poco menos de un tercio de la población del pais vivía en casas construidas en los últimos diez años. Además, unos 25 millones de personas mejoraron sus condiciones domiciliares en casas erigidas anteriormente. Tomemos, por caso, el siguiente ejemplo: en un apartamento viejo vivían los padres y su hijo con su esposa. Los jovenes reciben un nuevo apartamento y los mayores se quedan en el viejo. De esta manera, un apartamento nuevo permitió mejorar las condiciones domiciliarias de las dos familias.
En aquel entonces, es decir, en 1980, a cada ciudadano soviético le correspondían, por termino medio, unos 13 metros cuadrados de vivienda. ¿Fue mucho o insuficiente?
No hay que olvidar como comenzó todo esto. En la Rusia anterior a la Revolución, a cada ciudadano le correspondían, por término medio, un poco más de 5 metros cuadrados. Subrayo: por término medio. El conde Yusúpov tenía palacios de muchos locales, mientras que varias familias obreras vivían en un solo cuarto.
Al venir el 1980 el Poder Soviético tuvo un poco más de seis decenios, dos de los cuales coincidieron con las guerras que nos habían impuesto y el restablecimiento de la economía afectada por ellas. Como resultado de la invasion hitleriana, 25 millones de soviéticos habían quedado sin techo.
En los primeros años que siguieron a la revolución y después de la Segunda Guerra Mundial, resolver el problema de la vivienda significaba dar techo a cada ciudadano. Millones de personas se vieron obligadas a vivir en refugios cavados en la tierra, o en barracas hechas con tablas de madera, a menudo sin acueducto ni alcantarillado.
Al llegar el año 1980, ocho de cada diez familias que residían en la ciudad vivían en apartamentos confortables e independientes. Se convertió en norma lo que hace apenas un cuarto de siglo había sido una exepción. En esto radicaba la esencia del logro social, a que se refería L. I. Brézhnev.
¿Cuántas viviendas se necesitaron?
En distintos paises se contesta esta pregunta de diferente manera. Por ejemplo, en los EE. UU. los volúmenes de la construcción de viviendas cambiaban bruscamente de un año a otro. Esto se explica por los altibajos coyunturales, en otras palabras, por la demanda solvente. Si uno no tiene donde vivir y tampoco tiene dinero para comprar o alquilar un apartamento conveniente, ese es una cosa suya. La vivienda es una mercancía que se vende como cualquier otra mercancía.
En la Unión Soviética, el problema de la vivienda se enfocaba de una manera distinta. A nuestro juicio, el apartamento no podía considerarse una mercancía común y corriente y objeto de una libre compra y venta. Toda familia necesitaba apartamento, independientemente del ingreso que tuviera. Por eso, ibamos satisfaciendo gradualmente no la demanda solvente de la vivienda, sino la necesidad social de esta.
Las tres cuartas partes de la construcción de viviendas en la URSS se realizaban por cuenta del Estado y el resto, con medios de los koljoses o los ciudadanos, los cuales, en las ciudades formaban cooperativas de viviendas.
Las casas por el sistema cooperativo las diseñaban los institutos estatales y fueron erigidas por las organizaciones estatales de construcción. El Estado concedía gratis la tierra a las cooperativas y creditos al 0.5 % de interes anual.
La mencionada forma que tampoco reportaba beneficios al Estado no contradijo el principio del cual hablábamos anteriormente. A la cooperativa de construcción de viviendas (CCV) no se admitía a todo el mundo, sino únicamente a quienes de verás necesitaron mejorar sus condiciones domiciliarias. Quienes ya tenían un apartamento que respondía a los patrones modernos no podrían obtener otro, incluso a traves de la cooperativa. ¿Entonces, que es lo que incito a la gente a ingresar en las CCV? A veces ocurría que fue necesario esperar durante mucho tiempo un nuevo apartamento estatal. Esto ataño en primer lugar a los recién casados. Ingresando en una CCV, se pudo reducir notablemente el período de espera.
Nuestro objetivo fue asegurarle un apartamento a cada familia sin excepción alguna. Según se declaraba dicha tarea sería cumplida, fundamentalmente para el año 1990; en síntesis, solo tres decenios y medio después de haber comenzado la construcción de viviendas en gran escala (dos millones de apartamentos al año)
Derecho a la vivienda En el Artículo 44 de la Constitución de la URSS aprobada en 1977 a los ciudadanos soviéticos se les garantizaba el derecho a la vivienda. Con esto, el Estado se comprometía ante los ciudadanos a conceder a cada familia un apartamento a tono con los requisitos actuales en un plazo mínimo y condicionado por las posibilidades económicas. Se comprometía, asimismo, a no reducir los ritmos de la construcción de viviendas, a guiarse por un orden justo en la distribución de apartamentos, a mantener a un bajo nivel el alquiler, a elevar constantemente la calidad domiciliaria y a aumentar para ello las inversiones en la construcción de la misma.
El presupuesto estatal de la URSS para 1981 asignó a la construcción residensial 18,7 mil millones de rublos y otros 7 mil millones para el mantenimiento de las viviendas (el alquiler que pagaban los ciudadanos sólo cubría la tercera parte de dichos gastos). Si sumamos estas dos cifras, el resultado será vez y media mayor que los gastos para la defensa.
L. I. Brézhnev subrayó en el XXVI Congreso del PCUS, que la vivienda ocupaba un importantísimo lugar en nuestro programa social. Es preciso-dijo-distribuir las viviendas con particular atención, objetividad y probidad.
Aspecto Economico.
En la URSS se construía anualmente más de 100 millones de metros cuadrados de superficie habitable. Por término medio, cada metro le costaba al Estado aproximadamente una suma equivalente al salario medio mensual de un obrero o empleado.
El costo elevadísimo de la construcción impedía que el Estado pudiera erigir más. Revistía especial importancia reducir el costo de la construcción sin perjudicar el confort y la estética. Esta fue una tarea económica y, a la vez, social.
La masa total de estructuras y materiales de construcción en aquel tiempo pasaba de 2,5 mil millones de toneladas, a estos les correspondía más de un cuarto del transporte de cargas por vía ferrea y más de la mitad, por vía fluvial.
Lograr que las estructuras y los materiales de construcción fueran más livianos significaba disminuir la tensión del trabajo del transporte, reducir los insumos y el costo de la construcción y abreviar sus plazos. Los especialistas consideraban, que la racionalización de la estructura y el mejoramiento de la calidad de los materiales de construcción podían disminuir su peso en 25-30%.
Fue una empresa complicada, tener en cuenta las particularidades naturales de cada región a la hora de construir. Además, había que no perder de vista la situación demográfica (en las republicas del Báltico, una familia con dos hijos se consideraba numerosa, mientras que en el Asia Central, de escasa prole) y una ilimitada diversidad de tradiciones nacionales.
L. I. Brézhnev dijo en el XXVI Congreso del Partido: “Huelga explicar la importancia de que todo lo que nos circunda lleve la impronta de la belleza, del buen gusto. Las instalaciones construidas para la Olimpiada y algunos barrios residenciales de Moscú, las perlas resucitadas del pasado y los conjuntos arquitectónicos modernos de Leningrado, los nuevos edificios de Alma-Atá, Vilnius, Navoi y otras ciudades son nuestro orgullo. Sin embargo, el urbanismo en su conjunto debe ser más expresivo y variado en el plano artístico. Para que no se repita lo ocurrido al protagonista de una película, quien, al verse por ironia del destino en otra ciudad, no pudo distinguir que se encontraba en una casa y en un apartamento que no eran los suyos.”
La comodidad, el ahorro razonable y la belleza, fueron tres principios indisolublemente unidos de la arquitectura y la construcción.
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