En 1981 en la ciudad de Irkutsk se terminaron de restaurar los edificios de piedra más antiguos de Siberia Occidental y los más interesantes por su arquitectura, que son la la Iglesia del Salvador y la Catedral de la Epifanía.
Los doce jovenes que triunfaran en los años 80 en las competiciones internacionales de gimnasia deportiva por el premio de “Novedades de Moscú” con las doce copas de porcelana se hubieran llevado también el recuerdo del originalísimo arte, obra de los maestros de Gzhel.
Las cerámicas de Gzhel son tan famosas como las lacas de Pálej, Fedóskino, Jojlomá, las bandejas de Zhóstovo, los juguetes de Dímkovo y muchas otras artesanías rusas. Se les llama así por el nombre de la localidad suburbana de Moscú, conocida desde tiempos remotos por sus arcillas blancas y de varios colores. Esta sustancia mineral simple, que con la humedad se resblandece, determinó por muchos años el destino de los habitantes de Ghel. Por cierto, ya en 1981 trabajaban con arcilla traída de otros sitios, todo llegaba a su fin, menos el indeclinable deseo de las personas por estampar la belleza del mundo circundante.